Reflexión sobre la importancia de la deontología en la medicina
Primero ¿Qué es la deontología? La deontología es un tipo de ética normativa que sostiene que para juzgar un acto moral no hay que fijarse en sus resultados, sino más bien en la intención en que esta acción esté motivada por el deber. Al referirse la deontología, la cuestión del “deber”; esta palabra también se usa cuando queremos hablar de los deberes profesionales, de determinadas actividades o ramas disciplinarias.
Hay una gran pregunta dentro de la filosofía y especialmente dentro de la ética, ¿debo hacer algo porque es bueno? ¿O es bueno porque lo debo hacer? La deontología responde que un acto es bueno cuando se hace por deber. Este término fue acuñado por el filósofo Jeremy Bentham en su libro “Deontología o Ciencia de la moral”; Sin embargo, el máximo referente de este tipo de ética normativa es, nada más y nada menos que Manuel Kant en su fundamentación de la Metafísica de las Costumbres, es donde podemos encontrar su gran teoría ética.
En principio, debemos sostener que el distinguía tres tipos de acciones: 1) las acciones contrarias al deber; 2) las acciones conformes al deber; y 3) las acciones por deber. La primera de las acciones es la que podemos considerar eminentemente como inmoral.
¿Pero qué diferencia hay entre las acciones conformes al deber y las acciones por deber? Supongamos un ejemplo, estamos saliendo del hospital y vemos una persona que se está infartando. Nosotros sabemos de medicina de urgencias y somos los únicos capaces de salvar a esa persona. Vamos a suponer también que por alguna cuestión nos damos cuenta que esa persona que se está infartando es un multimillonario. De esta manera pensamos: “Si lo rescató, esta persona me va a dar dinero y entonces yo también voy a ser millonario.” Entonces nos tiramos a rescatar a esta persona y efectivamente la salvamos, por lo que podemos decir que actuamos bien, que actuamos conforme al deber, pero también podemos pensar este ejemplo de la siguiente manera, vemos a esta persona que se está infartando y sin detenernos en quienes o cómo llegó ahí nosotros vamos y la salvamos porque tenemos la capacidad de hacerlo.
Ahora ¿Qué diferencia hay entre un caso y otro caso? En ese mismo ejemplo, la diferencia está en la motivación. Podemos decir que si bien el resultado es el mismo, la persona ha sido rescatada por nosotros. Nuestra motivación fue totalmente distinta en la primera. No nos motivó querer salvar a esta persona, sino la recompensa que podríamos llegar a tener. Mientras que en el segundo caso, el simple hecho de salvarle la vida ya nos valió para poder hacerlo.
La primera acción es una acción para Kant, conforme al deber. ¿Por qué? Porque si bien el resultado pareciera ser por deber, la motivación no lo fue. La motivación fue buscar una recompensa. Claro, si todos actuaramos así, cuando no esté la recompensa entonces, no haríamos ningún tipo de bien. En cambio, la segunda acción es una acción hecha por deber, sin importar el resultado, sin importar que podemos llegar a ganar. Nosotros estamos convencidos y con la voluntad de actuar como corresponde. Así, para Kant, el deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley. ¿De quién ley está hablando? Nada más y nada menos que el imperativo categórico, el imperativo categórico es una ley moral que va más allá de las leyes terrenales y que debería regir a cada uno de los seres humanos. Pero ojo, cada uno de nosotros seremos capaces de llegar a entender este imperativo categórico por el uso de nuestra razón, ¿Por qué? Porque es una ley completamente racional y que para Kant exhorta a la autonomía, que cada uno sepa cómo hay que actuar aún antes de ver cada caso en particular.
¿Cómo definir este imperativo categórico? En una primera instancia podemos decir lo siguiente, la obra de tal manera, de forma tal que tu acción pueda ser elevada a máxima universal. Pensemos cualquier tipo de acción, si esa acción, yo pienso que puede ser llevada a ley universal, que todo el mundo actúe igual, es algo que yo puedo pensar y que puedo querer, que no es contradictoria, que no rompe con la lógica. O no, estoy esperando incluso mal para todos y algo que no se pueda sostener, entonces esa acción es buena, sin cambio, no la puedo universalizar. Entonces esa acción es inmoral, contraria al deber.
Otra forma muy interesante, definir este imperativo categórico, según Kant, es tomar a los demás como fines y no como medios. Si mis acciones están motivadas por una perspectiva de los demás como medios para alcanzar otros fines, entonces mi acción es totalmente contraria al deber, pero sí, en cambio, yo actúo pensando que los demás son fines en sí mismos, y no me importa que voy a lograr actuando bien con ellos. ¿Entonces es una acción totalmente de edad? Ustedes que piensan al respecto, ¿es la motivación por cumplir con el deber lo que distingue a una acción buena? ¿o por el contrario, debemos fijarnos en el resultado de esa acción? ¿Se consideran fans de la ética, normativa, deontológica o teológica? Bueno, déjenme sus respuestas acá abajo y abramos la discusión como siempre.
Por otra parte comparto con ustedes esta obra de arte para fomentar nuestro desarrollo cultural; Obra titulada "La muerte de Sócrates” de Jacques-Luis David:
Muchas gracias.

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